Es gracioso cómo ante una situación morbosa, tres lesbianas pueden pasar de tortilleras salidas a querer que una polla las penetre a lo bestia. Puede ser difícil de entender si no tienes en cuenta lo viciosas que son estas tias, que pasan de comer coños a chupar vergas sin problema. Claro que la polla no es de verdad, ni siquiera el amante; es, en el sentido literal, un juguete sexual, con forma de oso enorme.

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